TIPOLOGÍAS DE VIVIENDA PARA LOS PRIMEROS TRABAJADORES EN LAS PLANTACIONES EN EL CARIBE: SIGLO XVIII, XIX Y PRINCIPIO DEL SIGLO XX
HOUSING TYPES FOR THE FIRST PLANTATION WORKERS IN THE CARIBBEAN: 19TH AND EARLY 20TH CENTURY
Rómulo A. Cerón Calderón[*]
Universidad de Panamá, Facultad de Arquitectura y Diseño
Móvil (507) 6617-0977
ORCID.ORG/0000-0002-4714-9633
Fecha de aceptación 4 de julio de 2025
Fecha de aprobación 20 de octubre de 2025
RESUMEN
Este artículo forma parte de una investigación más extensa sobre los estilos de vivienda para los primeros trabajadores en plantaciones de caña y banano en el Caribe. El estudio tiene como objetivo investigar las primeras tipologías de viviendas que se utilizaron en el Caribe, específicamente en Cuba y República Dominicana, a partir del siglo XVIII hasta la segunda década del siglo XX. Brindamos una visualización desde los primeros bateyes hasta llegar a las nuevas propuestas de casas prefabricadas de madera que se vendían desde los Estados Unidos al incipiente mercado caribeño. En el Caribe, las viviendas para los ingenios y bananeras fueron utilizadas al principio para albergar a la población esclava y posteriormente a lo administrativo, consecutivamente a jornaleros y trabajadores. Para el siglo XIX, el desarrollo presenta nuevas estructuras de barracas. Esta investigación se apoya en material documental, libros, revistas y escritos de arquitectos, historiadores, tesis doctorales, así como en imágenes que ayudaron a la interpretación del texto. Consideramos que el artículo nos brinda un enfoque claro de cómo fueron las propuestas arquitectónicas que se utilizaron en el Caribe para albergar a la masa trabajadora y que, posteriormente, fueron ejemplo a seguir en las Antillas Menores.
PALABRAS CLAVE: Batey, vivienda de madera, vivienda prefabricada, vivienda para trabajadores.
ABSTRACT
This article is part of a research project on housing for early workers on sugarcane and banana plantations in the Caribbean. The study aims to explore the earliest housing typologies practiced in the Caribbean, specifically in Cuba and the Dominican Republic, from the 18th century to the second decade of the 20th century. We provide an overview from the earliest bateys to the new proposals for prefabricated wooden houses sold from the United States to the emerging Caribbean market.
In the Caribbean, housing for sugarcane and banana plantations was initially used to house the slave population and later for administrative purposes, consecutively for day laborers and workers. By the 19th century, new barrack structures were developed. This research is based on documentary material, books, magazines, and writings by architects, historians, doctoral theses, as well as images that aided in the interpretation of the text.
We believe the article provides a clear understanding of the architectural proposals implemented in the Caribbean to house the working class, which later served as an example to follow in the Lesser Antilles.
KEY WORDS: Batey, wooden housing, prefabricated housing, workers' housing.
INTRODUCCIÓN
El presente estudio busca presentar cómo fueron las primeras viviendas para los esclavos en centros industriales del siglo XVIII, típicas del batey, así como los cambios significativos que experimentaron a través del tiempo gracias a las nuevas propuestas de casas modulares de rápida instalación, que suplantan lo anterior señalado, hasta los albores del siglo XX. Nuestro objetivo fundamental es describir cómo fueron cambiando a través del tiempo, en Cuba y República Dominicana, así como su influencia en las Antillas Menores.
Esta investigación tiene un carácter descriptivo sobre material documental y estudios realizados por investigadores que nos ayudan a sustentar la presente investigación. Nuestra justificación se sustenta sobre la base documental, cartas, escritos y entrevistas con autores cubanos. Al final cerramos con nuestra pregunta de investigación, para vincularlo con los resultados de nuestro estudio.
ANTECEDENTES
Al referirnos a las Antillas debemos diferenciar varias características de tipo geográfico y arquitectónico, lo cual estableceremos a lo largo del escrito dentro de los dos ejemplos a presentar. En el aspecto geográfico las Antillas se dividen en dos grupos: las Mayores (Cuba, Jamaica, Haití, República Dominicana y Puerto Rico), y Antillas Menores (Islas Vírgenes, Antigua, Guadalupe, Dominica, Martinica, Santa Lucía, San Vicente, Granada y Trinidad y Tobago).
En el aspecto laboral nos vamos a referir a esclavos, jornaleros o trabajadores porque en este espacio geográfico, a partir del siglo XVIII - XIX y principios del siglo XX, los inversores franceses, ingleses, estadounidenses y la aristocracia criolla eran los dueños de los ingenios y cafetales que requerían mano de obra, siendo esta, en sus inicios, realizada por esclavos.
Los trabajadores eran esclavos y, por consiguiente, eran tratados como tales, pese a que a principios del siglo XIX los británicos habían abolido la esclavitud, en 1807, y los estadounidenses en 1865, al final de la guerra civil.
Las plantaciones de azúcar, banano y café (entre otras menos consumibles) ocuparon un sitial transcendental en la economía de las islas durante los siglos XVIII, XIX y XX. Mientras, en la Antillas Menores (AM) la producción fue particular y, por efectos de espacio, se produjeron a menor escala. Las tipologías de las plantaciones en el Caribe sostienen características similares entre sí y se diferencian de acuerdo con sus economías coloniales.
La caña es proveniente del “South Pacific. Coming to Europe by way of India, it was probably introduced into Hispaniola by Columbus, and from there it went to the other islands[2].” según lo señala Edward Crain, asumiendo que fue importada a todas las islas del Caribe.
En lo arquitectónico, los bateyes fueron la tipología (Ver imagen 1) que se utilizó dentro de los ingenios. El escritor cubano Esteban Pichardo señala que “la palabra «batey» tiene su origen en la voz indígena que designa el espacio físico o plaza que mediaba entre las casas o bohíos de los taínos y utilizado en los procesos rituales, juegos de «batos» y los bailes del «areito». Los primeros apuntes históricos sobre los bateyes fueron registrados por los europeos a su llegada a Las Antillas; se considera una institución social de los taínos, encontrada por los españoles en el siglo XV y readaptada luego por los plantadores de café y caña de azúcar. En el marco de la institución esclavista, tanto en la hacienda cafetalera como en la azucarera, existieron diferentes modalidades de bateyes[3].”
Otro estudioso de los bateyes es Pérez de la Riva, quien en 1975 realiza un ensayo sobre el Barracón y explica lo siguiente: “El núcleo de la plantación cafetalera francesa —el batey— formaba un vasto e imponente conjunto de casas, naves, terrazas (secaderos) y tanques para el agua, rodeado de jardines y vergeles cuya superficie variaba de 2 a 5 hectáreas[4].”
Después de la segunda mitad del siglo XIX, se incrementan en el Caribe las casas prefabricadas para los dueños de las plantaciones, así como administrativos y trabajadores. Debido al constante movimiento de los trabajadores, entre las plantaciones se inclinaron por la casa modular, porque se podía desmontar y mover fácilmente. En lo concerniente a la vivienda modular, subrayamos que su influencia proviene de los Estados Unidos, a través de Nueva Orleans, para todo el Caribe.
Frente a esto, presentamos la siguiente pregunta: ¿Fueron las viviendas de los primeros trabajadores de plantaciones caribeñas entre el siglo XVIII y principios del siglo XX, referencias de una arquitectura excepcional?
Cuba
Los ingenios fueron introducidos por los españoles en pequeña escala, desde la colonia, llegando a su punto de industrialización e integrándose al paisaje rural cubano para 1820, cuando se dejó de utilizar la cabaña o bohío y se remodelaron los bateyes, de acuerdo con Pérez de la Riva: “se levantaron sólidas y amplias casas de montería que reemplazaron a las antiguas casas de vivienda de cedro, hecha con guano, caña o tejas, así como también espaciosos y sólidos barracones para los esclavos[5].” Prosiguiendo, De La Riva indica que es muy probable que el término barracón haya llegado de la cuota africana junto con los esclavos, solo quedaría pendiente profundizar un poco más en la investigación para dar con los puntos exactos, donde:
“El barracón significó en Cuba, a un tiempo, las grandes naves o barracas de construcción más o menos provisional donde se almacenaban las cargazones de los negreros en tanto se iban feriando, detallando por lotes y el conjunto de habitaciones rústicas, bohíos, donde vivían, y morían, los negros y los ingenios y los cafetales […]. Fue solo a partir de la tercera década del siglo XIX que comenzaron a construir los enormes y siniestros barracones de mampostería, destinados a encerrar a toda la dotación del ingenio durante las horas de descanso[6].”
Para 1831 se inicia nuevamente la remodelación de los barracones, los cuales eran edificados con solo una entrada y una pequeña ventana con balaustrada, para que el esclavo quedara incomunicado con el resto de los esclavos.
Para ampliar lo anteriormente descrito, la Dra. Roura Álvarez nos indica sus primeras tipologías de habitación para 1831: las moradas de los esclavos eran cabañas que “se fabrican en forma de barracón con una sola puerta, cuidando el administrador o mayoral de recoger la llave por las noches[7].” Ampliando la designación de “barracón”, se brinda el siguiente aporte: “Sin embargo, también se le llamó barracón al conjunto de chozas o bohíos destinados a los esclavos (…), en realidad los negros podían estar agrupados en poblados de pequeñas casas[8].”
Las casas de los esclavos generalmente podrían tener una configuración geométrica. En ese sentido, la historiadora cubana Gledymis Fernández Pérez asume que, “Por lo general, eran construcciones rectangulares divididas en habitaciones individuales, aunque también existían aquellas con un dormitorio compartido donde los trabajadores colgaban sus hamacas; poseían un baño común y un lavadero en la parte trasera de la estructura principal[9]” pero siempre ordenadas en fila y en muchos casos adosadas, formando lo que podríamos marcar como viviendas de una nave separadas por cuartos (ver Imagen 1 y 2). Estos grupos de viviendas se agrupaban en lo que conocemos como el batey.

Posteriormente, a mitad del siglo XIX, las
casas movibles se hicieron frecuentes en su uso y fueron utilizadas para
mejorar la capacidad de movilización de los trabajadores durante la
industrialización de la caña de azúcar.
Imagen 1. De lado izquierdo. El Barracón con patio (hispano criollo), barracón de una nave (encerramiento por llave) y de cuartos individuales de nave. Roura, Lisette, Vivienda esclava en las plantaciones cubanas del siglo XIX: bohíos y barracones. 2012, Editorial Unicornio.
Imagen 2: De lado derecho. Tipología del S. XIX de plantación caribeña, el batey aparece en la parte superior izquierda[10]. Crain, Edward. Historic Architecture in the Caribbean Islands, 2017, Library Press @ UF, Universidad de Florida.
Para 1840, las cabañas fueron reemplazadas por el barracón de patio, una construcción toda de mampostería de 80 a 20 varas[11] de lado como medida estándar. No era una tipología que se repetía, inclusive existieron de mayor tamaño, dependiendo de la cantidad de esclavos que se tenía a su haber, posiblemente con 120 varas por 80 como también de 170 varas de largo por 100 de ancho. En el barracón de nave, las mismas podrían contar con 6 naves, cada una con 15 cuartos, en total 90 habitaciones.
En Cuba, al final de la centuria, las viviendas evolucionan constructivamente, como lo refiere la historiadora cubana Alicia García Santana, quien afirma que para “finales del siglo XIX se fabricaron casas de patio, de mampostería y tejas o de madera y tejas, según la tradición hispano-criolla[12].”
Paralelo a esta tradición se involucra, a inicios del siglo XX, una influencia nueva producto de la importación de viviendas modulares “desde los Estados Unidos, generalmente de dos plantas con balcones, de fácil fabricación y transportación, que rápidamente se apoderó del mercado en el Caribe y Centro América”,[13] el catálogo, periódicos y revistas fueron vehículos de compra y propaganda.
Esta influencia estadounidense tuvo gran auge en la arquitectura cubana. Sin embargo, no podemos señalar lo mismo de sus homólogas, que no se desarrollaron debido a sus limitantes espaciales, económicas y culturales, pero sí aportó en lo que concierne a la vivienda popular modular.
Una consistente descripción de las viviendas la realiza la Dra. Diana María Cruz H. en su escrito La vivienda de madera en el Oriente de Cuba, 1900-1930, en referencia a las viviendas de madera utilizadas para los obreros de las plantaciones a principios del siglo XX, un sistema proveniente del estilo Balloon Frame; en lo concerniente se refiere a “la presencia de cubiertas inclinadas de armadura a cuatro o a dos vertientes, combinadas con colgadizos con planchas de zinc o tejas de barro en su culminación (…). Los pisos, por lo general de madera, se erigen sobre pilotes de este material, aunque también pueden levantarse sobre pilares de mampostería e incluso sobre cimentación pétrea[14].”
Agregamos un distintivo a las viviendas de madera, que consiste en la falta de decoración (Ver imagen 3), por tener un carácter puramente funcional sobre lo estético.

Imagen 3: De lado izquierdo. Viviendas de dos plantas, tipo “cajón” y balaustres en crucetas. García, Alicia, Las primeras villas de Cuba, 2008, Ediciones Polymita S.A.
Imagen 4: De lado derecho. Tipología del S.XIX de plantación caribeña. El batey aparece en la parte superior izquierda. García, Alicia, Las primeras villas de Cuba, 2008, Ediciones Polymita S.A.
República Dominicana
En 1844, República Dominicana adquiere su independencia de España. Este periodo se caracterizó por el inicio de la producción azucarera traída por los conquistadores a Guatemala, Cuba y La Española, edificaciones que van a partir de la piedra, mampostería del lado español y bohío y la choza de la vernácula. En lo que respecta a otras consideraciones, la arquitecta María Del Pilar asevera que “en la República Dominicana el estilo vernáculo también se vio desarrollado en base a los esquemas constructivos de los africanos, de los españoles y finalmente por otros países de Europa como ingleses, franceses y holandeses[15].”
Al respecto, la Dra. Virginia Flores subraya que, durante el siglo XIX, el movimiento industrial se encontraba en su apogeo: en Inglaterra ocurría el surgimiento de “nuevos materiales y maquinarias industrializadas que producían elementos industrializados, como tablas de distintas formas y tamaños, puertas y ventanas con sus marcos, clavos industrializados, bisagras, manubrios y pestillos, entre otros[16].”
Al proseguir con su argumentación, la Dra. Flores se refiere a que “en la primera mitad del siglo XIX las relaciones comerciales entre EE. UU. y el Caribe eran muy importantes. El comercio principal se realizaba a través de los puertos de Nueva York, Boston y Baltimore, y luego se habilitó Nueva Orleans[17].”
En 1844 se eliminaron los aranceles para materiales de construcción, se firmaron convenios y tratados con Europa y posteriormente con los estadounidenses, lo que facilitó las relaciones comerciales a finales del XIX y principio del XX.
“Para 1857, Puerto Plata sería su referente comercial donde recibió varias tipologías, viviendas residenciales, vivienda para trabajadores y administrativos para el batey[18].” (Ver imágenes 5 y 6) Todas “las edificaciones de madera norteamericanas estaban de moda y era un prestigio tener una (…). Comprarán por catálogo la casa completa o los planos para luego contratar a un carpintero local con experiencia, quien por lo general era de origen extranjero[19].”
En 1872 se inició la construcción de casas de madera para venta o alquiler. Se informó que todas eran importadas desde New Orleans, Estados Unidos, de tipología Balloon Frame, adaptadas al clima caribeño y pintadas de colores vivos.

Imagen 5: De lado izquierdo. Edificación destinada como almacén en su planta baja. Fuente: Arquitectura Popular Dominicana. Durán, Víctor y Brea, Emilio. Arquitectura Popular Dominicana, 2009, Popular.
Imagen 6: De lado derecho. Edificación que muestra una típica vivienda en el batey del ingenio Barahona para 1928. Pérez, Eugenio. Los paradigmas de la nacionalidad: Arquitectura y Desarrollo Económico Republicanos 1844-1930, 2008.
Proliferó la construcción de casas de madera para el alquiler, y según prosigue la arquitecta Virginia Flores, gran “número bastante crecido de casas de madera arregladas a este clima; cómodas, fuertes y hasta elegantes, para ofrecerlas en alquiler reducido; transcurrido algún tiempo quedarían como dueños los moradores[20].”
CONCLUSIÓN
De todo esto se deduce una similitud entre las viviendas de las islas caribeñas que, sin duda alguna, nos daría un mínimo común denominador guardando mucha similitud entre ellas. Prevalecerían las casas edificadas por embarre, con techumbre de material vegetal, una propuesta africanizada que invadió las islas del Caribe a principios del siglo XIX, aunque durante la segunda mitad vemos la formalización de barracas o barracones constantes dentro de los bateyes antillanos. Para finales del siglo XIX ya estaría instalada la propuesta estadounidense de viviendas de madera, las cuales fueron utilizadas por los esclavos que trabajaban en ingenios y cafetales, y observamos cómo se configuran estas propuestas habitacionales a finales del siglo XIX.
Sin embargo, la singularidad cultural de las islas del Caribe irá conformando una volumetría diferente, realizando ajustes de acuerdo con las particularidades del clima, como el soleamiento, el viento, la iluminación y la lluvia, entre otros, e induciendo cierto tipo de individualismo estético a las casas, diferenciándose cada una de ellas según su cultura. En ese sentido vemos cómo, en diferentes partes isleñas, la conformación de portales irá apareciendo paulatinamente: portal de puerta, portal frontal y portales perimetrales.
Dentro de esta área geográfica existen algunas islas que no se incluyeron debido a las diversificaciones espaciales o topográficas, que presentaron alguna particularidad socioeconómica o cultural. Esperamos, en un futuro, profundizar en ellas debido a su atractivo histórico, arquitectónico y estético.
BIBLIOGRAFÍA
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Durán, Víctor y Emilio Brea. Arquitectura Popular Dominicana. Popular, 2009.
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Pérez, José. El Barracón y otros Ensayos. El barracón de ingenio en la época esclavista. Editorial de Ciencias Sociales, 2017.
Pichardo, Esteban. Diccionario Provincial casi razonado de voces y frases cubanas. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales, 1976.
Roura, Lisette. Vivienda esclava en las plantaciones cubanas del siglo XIX: bohíos y barracones. Editorial Unicornio, 2012.
[*] Rómulo Alejandrino Cerón Calderón, Licenciado en Arquitectura, Universidad de Panamá. Maestría en Conservación del Patrimonio Cultural para el Desarrollo, Maestría en Vivienda Social. Ha realizado disertaciones y conferencias en Granada, Valencia y Madrid, España; Guatemala, Nicaragua y Panamá. Docente en la Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad de Panamá, a partir de 1985 al presente.
[2] Edward Crain, Historic Architecture in the Caribbean Islands (Library Press @ UF, Universidad de Florida, 2017), 51.
[3] Esteban Pichardo, Diccionario Provincial casi razonado de voces y frases cubanas (Editorial de Ciencias Sociales), 84.
[4] Yaumara López, “Del Batey cafetalero al paisaje cultural: trascendencia de la autenticidad”, Batey: Revista Cubana de Antropología Sociocultural, vol. 9, no. 9, (2017): 6.
[5] José Pérez, El Barracón y otros Ensayos. El barracón de ingenio en la época esclavista, (Editorial de Ciencias Sociales), 51.
[6] Ibid., 21-22.
[7] Lisette Roura, Vivienda esclava en las plantaciones cubanas del siglo XIX: bohíos y barracones (Editorial Unicornio), 5.
[9] Gledymis Fernández, “La arquitectura doméstica: una mirada desde el batey Delicias (Cuba)”, Revista de Investigación Arte y Ciudad, vol. 1, no.1, (2016): 191.
[10] Edward Crain, Op. Cit, 52.
[11] Una vara castellana equivale a 0,836 metros, por consiguiente 80 varas equivale a 66.81 mts., y 20 varas es 16.70 mts.
[12] Alicia García, Las primeras villas de Cuba, (Ediciones Polymita S.A.), 55.
[13] Ibid., 59.
[14] Diana Cruz, “La vivienda de madera en el Oriente de Cuba, 1900-1930”, Anales del Museo de América, vol. 21, no. 13, (2013): 201.
[15] María del Pilar Núñez. Arquitectura Vernácula y Colonial Dominicana, (Universidad Politécnica de Catalunya), 9.
[16]Virginia Flores, Impacto y origen de la arquitectura prefabricada de madera en República Dominicana en los siglos. XIX-XX, (Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra), 560.
[17] Ibid., 561.
[18] Según la Real Academia Española (RAE), el significado de batey es el siguiente: En los ingenios y demás fincas de campo de las Antillas, lugar ocupado por las casas de vivienda, calderas, trapiche, barracones, almacenes, etc.
[19] Virginia Flores, Op. Cit, 564.
[20] Virginia Flores, Op. Cit, 564